Poros dilatados, brotes, brillo al mediodía y enrojecimiento que no se va.
Cuando los poros se llenan de grasa y suciedad, se notan más. La piel se ve despareja, brillante y difícil de cubrir — incluso con maquillaje.
Te lavás la cara y probás productos, pero los poros siguen grandes y los puntos negros vuelven.