Estar de pie, caminar y moverse todo el día ejerce una presión constante sobre los pies y las piernas. Con el tiempo, esto genera dolor diario, hinchazón, pesadez y un cansancio profundo que no desaparece del todo — ni siquiera cuando por fin te sentás. Muchas personas aceptan esta molestia como algo “normal”, aunque afecta su ánimo, energía y calidad de vida todos los días.