A medida que la piel cambia, la mayoría de las bases dejan de adaptarse.
Resecan, se meten en las líneas finas, apagan el tono y hacen más visible la textura, especialmente con el correr del día.
En lugar de realzar tu piel, el maquillaje empieza a marcar justo lo que querés disimular, haciéndote ver cansada, más grande o demasiado maquillada.