Incluso el pelo más sano puede sufrir caída por distintos motivos. El estrés, el paso de la edad y la predisposición genética son los principales factores.
Con el tiempo, disminuye la actividad de los folículos capilares, que son los responsables del crecimiento del pelo. Esto provoca caída. Cuando estás estresado, el cuerpo libera cortisol, una hormona que puede dañar los folículos y favorecer la caída.
Al proteger y estimular los folículos para promover un crecimiento saludable, se pueden contrarrestar tanto las condiciones genéticas desfavorables como los efectos del estrés diario.